lunes, 28 de noviembre de 2016

CLEOPATRA (Salvador Díaz Mirón, mexicano)


      La vi tendida de espaldas
      Entre púrpura revuelta.
      Estaba toda desnuda,
      Aspirando humo de esencias
      En largo tubo, escarchado
      De diamantes y de perlas.

      Sobre la siniestra mano
      Apoyada la cabeza;
      Y como un ojo de tigre,
      Un ópalo daba en ella
      Vislumbres de fuego y sangre
      El oro de su ancha trenza.

      Tenía un pie sobre el otro
      Y los dos como azucenas;
      Y cerca de los tobillos
      Argollas de finas piedras,
      Y en el vientre un denso triángulo
      De rizada y rubia seda.

      En un brazo se torcía
      Como cinta de centellas,
      Un áspid de filigrana
      Salpicado de turquesas,
      Con dos carbunclos por ojos
      Y un dardo de oro en la lengua.

      A menudo suspiraba;
      Y sus altos pechos eran
      Cual blanca leche, cuajada
      Dentro de dos copas griegas,
      Y en alabastro vertida,
      Sólida ya, pero aún trémula.

      ¡Oh! Yo hubiera dado entonces
      Todos mis lauros de Atenas,
      Por entrar en esa alcoba
      Coronado de violetas,
      Dejando ante los eunucos
      Mis coturnos a la puerta.

sábado, 29 de octubre de 2016

MUJER, NADA ME HAS DADO (Pablo Neruda, chileno)



Nada me has dado y para ti mi vida
deshoja su rosal de desconsuelo,
porque ves estas cosas que yo miro,
las mismas tierras y los mismos cielos,

porque la red de nervios y de venas
que sostiene tu ser y tu belleza
se debe estremecer al beso puro
del sol, del misino sol que a mí me besa.

Mujer, nada me has dado y sin embargo
a través de tu ser siento las cosas:
estoy alegre de mirar la tierra
en que tu corazón tiembla y reposa.

Me limitan en vano mis sentidos
-dulces flores que se abren en el viento-
porque adivino el pájaro que pasa
y que mojó de azul tu sentimiento.

Y sin embargo no me has dado nada,
no se florecen para mí tus años,
la cascada de cobre de tu risa
no apagará la sed de mis rebaños.

Hostia que no probò tu boca fina,
amador del amado que te llame,
saldré al camino con mi amor al brazo
como un vaso de miel para el que ames.

Ya ves, noche estrellada, canto y copa
en que bebes el agua que yo bebo,
vivo en tu vida, vives en mi vida,
nada me has dado y todo te lo debo.

lunes, 10 de octubre de 2016

MI AMOR (Antonio Gamoneda, español)

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí como si hubiera
un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.
Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.
Y casi no sé más.
Yo sólo aspiro a estar contigo en paz
y a estar en paz con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.

sábado, 25 de junio de 2016

ROMEO IMAGINA LA MUERTE DE SU AMADA (Francisco Serradilla, español)




Esto sí es el dolor, lo otro era arena
de sociedad enferma,
lo otro era una pancarta de puñales.

Ahora, al verte tendida, sin la vida,
sin los trucos de hacer una sonrisa,
quiero abrazarme a ti, tocar tus brazos
como quien toca el agua de una fuente,
como quien besa el filo de una espada,
el viento de la luz. Resucitarte.
            

miércoles, 4 de mayo de 2016

REBELIÓN (Yolanda Bedregal, boliviana)



Miraba yo la pampa inmensa soñando con el mar.
Miraba yo la pampa tensa, tan alta, tan serena,
tocando con el cielo su frente de cristal;
un acorde de grises y violetas su manto,
que altura en la belleza!
que altura en la belleza!
que majestad estática en el día altiplánico!

De pronto un niño llora.
Entre la paja brava, con su ponchito viejo
llora un niño. ¿Por qué?
Quién sabe...

El indio aymará se lleva el grito en su raza,
y su clamor innato
desgarra la serena nobleza del paisaje.

Un niño, un llanto humano es una herida abierta
que ensangrienta este mundo.
Tiemblan y se estremecen los monolitos míticos:
se rompen y entreveran los caminos de paz.
Hay maldad en la tierra.
Arde lo que era de hielo.

Las palabras suaves se crispan en los puños
desafiando al relámpago.
Corro sobre la pampa desaforadamente;
me quema el corazón como una brasa.
Hay maldad en la tierra, hay injusticia.

Quizás más lejos halle la bandera que busco.
Quiero la gleba abierta con sus labios de surcos
como un libro de música.
Quiero que se calme este llanto de niño
que es llanto del mundo.

jueves, 18 de febrero de 2016

SI TE QUEDAS EN MI PAÍS (Enrique Verástegui, peruano)


En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silba danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.
Pero en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.
Y la poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.
En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.

sábado, 16 de enero de 2016

LOS ELEMENTOS DE LA NOCHE (José Emilio Pacheco, mexicano)



Bajo el mínimo imperio que el verno ha roído
se derrumban los días, la fe, las previsiones.
En el último valle la destrucción se sacia
en ciudades vencidas que la ceniza afrenta.

La lluvia extingue
el bosque iluminado por el relámpago.
La noche deja su veneno.
Las palabras se rompen contra el aire.

Nada se restituye, nada otorga
el verdor a los campos calcinados.

Ni el agua en su destierro
sucederá a la fuente
ni los huesos del águila
volverán por sus alas.